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Sinopsis de La Polémica e Histórica Base Naval de Guantánamo
Enviado por Donanfer
Publicado el 2011-07-13 22:40:36
Libro La Polémica e Histórica Base Naval de Guantánamo

La polémica Base naval de Guantánamo, considerada como uno de los últimos vestigios de la guerra fría, fue instalada en Cuba por EEUU a principios del siglo XX gracias a un acuerdo firmado entre los dos países y que Cuba rechaza alegando que fue firmado bajo presión. La base, situada junto a la bahía de Guantánamo a 920 kilómetros al sureste de La Habana, tiene màs de ciento diecisiete kilómetros cuadrados de extensión, (117,6 )de los que sólo menos de cincuenta (49,4) son de tierra firme y tiene una línea costera de diecisiete kilómetros y medio. Está circunvalada por una cerca electrificada de tres metros de altura. Según peritos militares, la base de Guantánamo carece de todo valor estratégico y fue imaginada como jactancia y capacidad de poder, en un clima de "guerra fría", otros en cambio no dudan en creer que Guantánamo representaba y sigue siendo la llave del caribe y del Golfo de México .Posee dos aeropuertos, dique flotante, puerto, emplazamiento de cohetes tierra-aire, estación de comunicaciones, escuadrones de patrulla, destacamento de reabastecimiento, un polígono de impacto de la artillería, un puesto de mando y otro de observación, almacenes, hospital, y campamentos para las tropas. Guantánamo, base naval, con una tripulación constante de cuatrocientos treinta y cinco "marines" que convivían con otros militares y civiles norteamericanos, fue utilizada por la marina como punto logístico para sus barcos de guerra y de guardacostas que navegan por el Caribe. En la década de los 60 la base de Guantánamo pasò a convertirse en una de las zonas con mayor nùmero de explosivos en el mundo, ( los militares estadounidenses y cubanos emplazaron cerca de setenta mil minas personales y antitanques en las casi veinticuatro millas que la encierran. La isla caribeña ha demandado la salida de los estadounidenses en un sinnúmero de ocasiones, incluso antes de que Fidel Castro tomase el poder, pero nada ha servido para que estos desalojen la base, y en la actualidad Castro aprovecha cualquier oportunidad para proclamar lo que considera la ilegal presencia de Estados Unidos en el territorio cubano.Según expertos en derecho internacional, la impotencia de Cuba es manifiesta al carecer de argumentos favorables a su propósito, lo único que le permitiría recuperar la zona sería la aplicación de la Convención sobre el Derecho de Tratado, que hace referencia al pacto suscrito en Viena (1969) y establece el llamado "vicio de nulidad" de todo acuerdo obtenido mediante coacciones , pero tendría que ser cambiado el principio que fija su aplicación únicamente a tratados posteriores a 1969.El primer batallón de infantería de marina estadounidense ocupó la bahía de Guantánamo en 1898, seis meses antes de concluir la guerra hispano-cubano-norteamericana, pero es en 1903 cuando los militares norteamericanos definitivamente se asientan en la isla de Cuba.Después de que España perdiera la soberanía sobre Cuba, Estados Unidos no se anexionó la Isla, sino que logró su penetración total por medios económicos ya que Norteamérica dirigía los intercambios comerciales con el nuevo país.En febrero de 1901 el senador por Connecticut Orville H. Platt presentó una enmienda a los gastos del ejército de Estados Unidos, estableciendo el arriendo de la base "para poner en condiciones a los EEUU de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo". Más tarde fue acordado que mientras EEUU no abandonara la base militar, los terrenos quedarían bajo dominio de esa nación. Y así la enmienda figuraba, como mal menor y a modo de apéndice, en la propia Constitución cubana.Pero es el 23 de febrero de 1903 cuando los presidentes de Cuba, Tomás Estrada Palma y de EEUU, Theodore Roosevelt, firmaron el convenio mediante el cual fueron arrendadas las bases navales de Guantánamo y de Bahía Honda (Pinar del Río). El 10 de diciembre de ese mismo año, Estados Unidos tomó posesión de ese territorio arrendado por 2.000 dólares oro anuales. Años más tarde el gobierno cubano rechazó el arriendo de la base y modificó su Constitución prescribiendo la no creación ni ratificación de tratados que de alguna forma menoscabasen la soberanía nacional o la integridad del territorio. Los incidentes entre tropas cubanas , con instalaciones militares frente a la base. y militares norteamericanos fueron continuos a raíz de la ruptura de relaciones La Habana-Washington, en 1961, cuando unos mil quinientos cubanos organizados por la CIA descendieron en dos playas de la bahía de Cochinos para intentar derribar a Fidel Castro. La tensión creció con la crisis de los misiles soviéticos colocados en la isla. Una demostración más, por Estados Unidos, de su presencia armada en la isla y de su dominio del Caribe tuvo lugar en 1979, año en que el presidente Carter envió a la base de Guantánamo dos mil "marines", como respuesta a la presencia de tres mil soldados rusos en Cuba. Fidel argumentó que la presencia soviética era simplemente simbólica y también una garantía frente a una posible agresión norteamericana. En 1996 el presidente Bill Clinton, tras la firma de un tratado internacional que vedaba las minas anti-personas, decidió la retirada de las cincuenta mil minas que habían colocado en el perímetro de la base en 1961, labores que finalizaron en junio de 1999. Cuba dijo que quitaría su parte cuando los americanos salieran de la base.Guantánamo se convirtió en un hogar de refugiados En 1994 cuando la migración (en forma de èxodo) de haitianos que corrían del régimen del general Raul Cedrás y la crisis de los balseros cubanos, coincidieron en el tiempo, Guantánamo llegó a acoger, con no pocas dificultades y todavía más lamentaciones, a un total de sesenta y cinco mil desalojados de ambas nacionalidades en acantonamientos separados. En el verano de ese año, una hervidero de unos treinta y cinco mil se arrojó al mar en las embarcaciones más imaginables con el plan y el propósito de recalar a las costas de la Florida (EEUU) y expatriarse, pero finalmente fueron a recalar a los campamentos militares en la base naval de Guantánamo y en Panamá. Más de veinticinco mil "balseros" cubanos fueron desterrados en la base de Guantánamo junto con miles de haitianos que asimismo escapaban de los militares, de su règimen dictatorial y la desventura de su país. En los momentos más rigurosos y crueles de la entendimiento haitiano y cubano y su coexistencia en Guantánamo las lamentaciones mas escuchadas de los allí desahuciados hacìan referencia a la casi absoluta falta de higiene, escasez casi completa de agua y a la aparición de unas "ratas como gatos" que los lugareños llamaban la "rata del plátano" famosa, , por su tamaño. Dado que la base de Guantánamo era y aun es un reducto estadounidense en tierra cubana, la Habana le denegò cualquier posibilidad de contacto con la isla. Por tanto, la electricidad -que se generaba y aùn se genera en una pequeña planta- y el agua potable -que se transportaba por barco, eran y son, a menudo, bienes escasos en la base La base se fue deshabitando de refugiados debido a que los haitianos retornaron a su país cuando el presidente en el ostracismo, Jean Bertrand Aristide, volviò a retomar el poder tras la intervención militar norteamericana. Por su parte EEUU y Cuba promovieron diálogos para hallar soluciòn a la situación de los balseros cubanos y mediante acuerdos firmantes los estadounidenses se comprometieron a albergar a los "balseros" internados en Guantánamo que fueran admitidos como emigrantes y, a devolver a los considerados como "inadmisibles" en su territorio. Cuba se comprometió a no desquitarse ni tomar represalias en detrimento de los repatriados. En las postrimerías de enero de 1996, los últimos balseros abandonaron la instalación a finales de enero de 1996.En abril de 1999 Estados Unidos comunicó que estaba acondicionando Guantánamo para albergar a veinte mil refugiados albano-kosovares que desertaban de la guerra de Yugoslavia, pero el paìs del Norte debió desistir de la idea a causa de las enérgicas protestas de formaciones humanitarias, incluso la ONU, que recordaron la inclemencia del clima tropical de la zona y las penalidades que pasaron los antiguos refugiados en la base. La decisión estadounidense no fue aceptada, a pesar de que desde la crisis de los balseros el Pentágono había invertido setenta millones de dólares reacondicionando la base. Aunque en menor cantidad, hoy la base de Guantánamo sigue alojando a cubanos que son interceptados en las aguas del Caribe tratando de llegar a Norteamérica, y que no son repatriados a Cuba por alegar problemas políticos. En Guantánamo se soluciona su situación legal y son enviados a EEUU u otros países, pero ya varios congresistas cubano- americanos han dicho que muchos `permanecen en la base indefinidamente, entre ellos habrían niños que no reciben educación ni igual trato que los estadounidenses. Además, en marzo del año 2000, la Fundación Graces of America dio a conocer la situación de doscientos niños nacidos en la base de Guantánamo entre 1994 y 1995, que estaban en un "limbo legal" porque presuntamente ni Cuba ni los Estados Unidos los reconocen como ciudadanos. Los padres de los menores han afirmado que por carecer de una partida legal de nacimiento, sus hijos no pueden obtener la residencia. No obstante, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de EEUU ha dicho que esos niños nacieron en Cuba y le corresponde al gobierno cubano darles la ciudadanía. Después de la hecatombe de las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001 y la posterior invasión norteamericana en Afganistán tras la búsqueda de Osama Bin Laden, cuando casi llegaba a su fin diciembre de ese año la base se preparó para albergar a poco menos de quinientos combatientes afganos de Al Qaida y del régimen talibán. A tal fin, se levantaron celdas al aire libre de algo más de cuatro metros cuadrados con paredes de alambre y techo de metal, en lo que se conoció como Campamento Rayos-X. Mientras, en la base se erigió una instalación estable y permanente por mucho tiempo con una capacidad para seiscientas personas, conocida como Campo Delta, y que albergó desde abril de 2002 a los detenidos; con laconstrucción de esta tienda, se disolvió el Campamento Rayos X… El desembarco a la base de los veinte primeros prisioneros abordo de un Hércules C-114 el 11 de enero de 2002, exacerbó las críticas de políticos europeos y organizaciones internacionales que vigilan por los derechos humanos por la forma en la que realizaron el viaje (encadenados, envueltos en capuchas y bajo los efecto de fuertes sedantes) y las circunstancias condicionantes de aislamiento Desde un primer momento las autoridades norteamericanas los conceptuaron como "combatientes ilegales", para no brindarle el miramiento y la consideraciòn de prisioneros de guerra, lo que les concedería los derechos de las Convenciones Internacionales sobre guerra. Sin embargo, días después, concedieron que los miembros de la tropas talibanas estuvieran socorridos por estas Convenciones, cauciones que no les brindarían a los miembros de Al Qaida.Habían pasado por estas instalaciones alrededor de ochocientos prisioneros, al cumplirse cuatro años de encierro de éstos, en 2006, haciéndose menor paulatinamente el número desde 2003 hasta el medio millar que aún quedaban hasta no hace demasiado. Quienes se hallaban detenidos provenían de cuarenta y dos países y entre ellos se encontraba el español Hamed Abderraman Ahmed. En 2002, (màs precisamente en el mes de junio ) el número de detenidos trepó a más de quinientos, a los que no se les brindó de asistencia letrada, no exponiéndose cargos en su contra e incluso el Gobierno de EEUU no buscó la representación legal de un abogado. La primera decisión judicial la tomó el 31 de julio la juez federal Colleen Kollar-Kotelly, del Distrito de Columbia, quien estableció que el sistema legal estadounidense no disponía de jurisdicción sobre personas impedidas de libertad en la base militar de Guantánamo. Apelada esta decisión en diciembre de 2002, el 11 de marzo de 2003 el juez federal Raymond Randolph resguardó el fallo anterior al considerar que debido a que la soberanía de la base arrendada por EEUU está en manos de Cuba, los tribunales estadounidenses no contaban con competencia. El 4 de julio de 2003, el presidente norteamericano, George Bush, anunció la designación de seis de los detenidos para que fueran juzgados por tribunales militares, entre ellos dos británicos y el australiano David Hicks.Entre 2003 y 2004 cuatro militares norteamericanos que habían servido en la base fueron denigrados y acusados por tenencia de documentos oficiales. El capitán y abate musulmán James Yee, los intérpretes Amhad I. Al-Halabi y Ahmed Fathy Mehalba, y el coronel Jackie Duane Farr, que dirigió los interrogatorios en la base. Las denuncias fueron retiradas en tres de los casos y sólo Mehalba fue inculpado a veinte meses. El vacío legal en el que se hallaban los detenidos conllevó a que el 10 de noviembre de 2003 el Tribunal Supremo de EEUU accediera examinar la legitimidad de conservarlos en situaciòn de detenidos sin acceso a las cortes norteamericanas, pero a la decisión de éste se adelantó el 18 de diciembre un tribunal federal de apelaciones de San Francisco, que dictaminó que tenían derecho al acceso a abogados y al sistema judicial del país, aunque todo quedó paralizado al dictaminar el alto tribunal norteamericano el 5 de febrero de 2004 que se mantuviera el aislamiento a los detenidos en tanto no escuchara al Gobierno. El 4 de diciembre de 2003 el Departamento de Defensa fijó por vez primera unabogado militar al australiano David Hicks y en los meses siguientes se asignaron màs abogados militares para los yemeníes Salim Ahmed Hamdán y Ali Amza Ahmed Sulaiman al Bahlul, y al sudanés Irahim Ahmed Mahmud al Qositar, quienes debían ser sometidos a juicio por un tribunal militar. El proceso sobre la situación legal de los retenidos en la base se examinó desde el 20 de abril de 2004 en el Tribunal Supremo norteamericano, petición que consintió el 28 de junio que éstos podrían apelar ante los tribunales estadounidenses contra su indefinido cautiverio en el tiempo, por suponer que la base estaba dentro de la jurisdicción de este país. Sin embargo, proveía la razón al Gobierno al fijar que, en aras a la seguridad nacional, podía detener de forma vaga e incierta a "combatientes enemigos". El 30 de julio empezaron a entra en funciones las juntas militares (Tribunal de Revisión del Estatus de los Combatientes), comisionadas a analizar caso por caso y fallar si era o no "combatiente enemigo", aun que el reo tendría que probar su inocencia. Desde el vamos. Estos tribunales empezaron a declarar a los primeros "combatientes enemigos" casi dos semanas después y en los primeros días de septiembre se supo del primer caso de un rehén que había logrado desbaratarse de esa tipificación. El 24 de agosto empezaron las vistas preliminares del primero de los cuatro juicios militares, pronosticado en principio para junio, contra Hamdan, delatado de conspiración de asesinato, perpetrar ataques contra civiles y actos de terrorismo, pasando en las jornadas siguientes por otros tres procesados, entre ellos el australiano Hicks. Esa misma semana, se autorizó por primera vez a un abogado civil a asistir a dos prisioneros británicos. El juicio militar contra Hamdan fue reprimido el 8 de noviembre por el juez federal James Robertson, quien diagnosticó que preliminarmente era forzoso e ineludible que un tribunal fijara su estatus como "combatiente enemigo". El Gobierno norteamericano sufriò un nuevo trasipié y otra desventura màs el 31 de enero de 2005 al declarar una juez federal que las juntas militares que decidían sobre los "combatientes enemigos" eran anticonstitucionales. En los últimos meses de 2004 un veredicto de la Cruz Roja Internacional y la permeabilidad de memorandos del FBI daban la razón respecto de la utilización en la base de tácticas de dominación psicológica y física, similares a torturas, o que los militares interrogadores se habían valido de arbitrariedades y abuso para con los detenidos por la violencia de los procedimientos esgrimidos. (estas tàcticas iban en la misma línea que las denuncias realizadas desde hacía más de dos años por grupos de derechos humanos y abogados de familiares de los detenidos, así como por algunos de los liberados.) La polémica representada en la opinión publica y en los estratos de decisión obligó a que en los primeros días de enero se abriera una investigación militar al efecto, la cual en julio de ese año reconoció los hechos denunciados, aunque ya en junio el Departamento de Defensa había aceptado el ultraje o las degradaciones, como la profanación de ejemplares del Corán, tal y como había publicado en mayo la prensa norteamericana. Durante el transcurso de ese mismo primer semestre de 2005, se aceleraron las labores de las juntas militares, cuyas opiniones a modo de dictámenes permitirían liberar o trasladar a otros países a algunos de los retenidos, aunque un juez federal prohibió en marzo la segunda posibilidad sin que antes pudieran reclamar por su detención. Además, la Casa Blanca se planteó en junio la eventualidad de disolver esta prisión, posición no participada por el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, cuyo departamento negó terminantemente las denuncias e instigó a legisladores a visitar las instalaciones. El 15 de julio un tribunal federal dejó sin efecto la fallo del juez Robertson al dar su consentimiento para que las cortes militares juzgaran a los reclusos en la base. Para dar por tierra con toda esta carrera de impedimentos judiciales, en diciembre de 2005 el presidente Bush refrendó una ley por la que las apelaciones se deberían ver en tribunales de federales de apelación en Washington y no a través de cortes de jerarquía menor El 30 de julio empezaron a entra en funciones las juntas militares (Tribunal de Revisión del Estatus de los Combatientes), comisionadas a analizar caso por caso y fallar si era o no "combatiente enemigo", aun que el reo tendría que probar su inocencia. Desde el vamos. Estos tribunales empezaron a declarar a los primeros "combatientes enemigos" casi dos semanas después y en los primeros días de septiembre se supo del primer caso de un rehén que había logrado desbaratarse de esa tipificación. El 24 de agosto empezaron las vistas preliminares del primero de los cuatro juicios militares, pronosticado en principio para junio, contra Hamdan, delatado de conspiración de asesinato, perpetrar ataques contra civiles y actos de terrorismo, pasando en las jornadas siguientes por otros tres procesados, entre ellos el australiano Hicks. Esa misma semana, se autorizó por primera vez a un abogado civil a asistir a dos prisioneros británicos. El juicio militar contra Hamdan fue reprimido el 8 de noviembre por el juez federal James Robertson, quien diagnosticó que preliminarmente era forzoso e ineludible que un tribunal fijara su estatus como "combatiente enemigo". El Gobierno norteamericano sufriò un nuevo trasipié y otra desventura màs el 31 de enero de 2005 al declarar una juez federal que las juntas militares que decidían sobre los "combatientes enemigos" eran anticonstitucionales. En los últimos meses de 2004 un veredicto de la Cruz Roja Internacional y la permeabilidad de memorandos del FBI daban la razón respecto de la utilización en la base de tácticas de dominación psicológica y física, similares a torturas, o que los militares interrogadores se habían valido de arbitrariedades y abuso para con los detenidos por la violencia de los procedimientos esgrimidos. (estas tàcticas iban en la misma línea que las denuncias realizadas desde hacía más de dos años por grupos de derechos humanos y abogados de familiares de los detenidos, así como por algunos de los liberados.) La polémica representada en la opinión publica y en los estratos de decisión obligó a que en los primeros días de enero se abriera una investigación militar al efecto, la cual en julio de ese año reconoció los hechos denunciados, aunque ya en junio el Departamento de Defensa había aceptado el ultraje o las degradaciones, como la profanación de ejemplares del Corán, tal y como había publicado en mayo la prensa norteamericana. Durante el transcurso de ese mismo primer semestre de 2005, se aceleraron las labores de las juntas militares, cuyas opiniones a modo de dictámenes permitirían liberar o trasladar a otros países a algunos de los retenidos, aunque un juez federal prohibió en marzo la segunda posibilidad sin que antes pudieran reclamar por su detención. Además, la Casa Blanca se planteó en junio la eventualidad de disolver esta prisión, posición no participada por el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, cuyo departamento negó terminantemente las denuncias e instigó a legisladores a visitar las instalaciones. El 15 de julio un tribunal federal dejó sin efecto la fallo del juez Robertson al dar su consentimiento para que las cortes militares juzgaran a los reclusos en la base. Para dar por tierra con toda esta carrera de impedimentos judiciales, en diciembre de 2005 el presidente Bush refrendó una ley por la que las apelaciones se deberían ver en tribunales de federales de apelación en Washington y no a través de cortes de jerarquía menor Desde el momento cuando los primeros detenidos fueron establecidos en Guantánamo se sucedieron casi ininterrumpidamente las huelgas de hambre. Después de que el 18 de noviembre de 2003 del secretario de Estado, Colin Powell, se comprometiera a resolver los casos de los retenidos extranjeros, a la semana siguiente y en secreto EEUU redimió en Afganistán al canadiense de origen paquistaní Abdul Rahman Khadr, cuyo hermano menor, Omar, continuaba preso en Guantánamo imputado de haber asesinado en 2002 a un soldado norteamericano en Afganistán. A la lista de presos restituidos a sus países de origen se agregaron en marzo de 2004 cinco británicos, que quedaron en libertad sin cargos (Asef Iqbal, Ruhal Ahmed, Shafiq Rasul, Tarik Dergoul y Yamal al Arit. De esta misma nacionalidad, llegaron a Londres los cinco restantes el 25 de enero de 2005 (Moazzam Begg, Martin Mubanga, Richard Belmar y Feroz Abbasi) y un día también quedaron en libertad sin cargos.Francia reconoció tener siete nacionales (Mourand Benchellali, Imad Achab Kanouni, Nizar Sassi, Brahim Yadel, Mustaq Ali Patel, Jaled Ben Mustafa y Ridouane Khalid). Los tres restantes llegaron a París el 7 de marzo de 2005 y Mustaq Ali Patel quedó en libertad, mientras que los otros dos fueron procesados.El único danés detenido en la base militar, cuya identidad no se divulgó pero se sabe que es hijo de un argelino y una danesa, retornó a su país el 19 de febrero de 2004 y quedó en libertad al no contar con cargos en su contra. El 28 de febrero de 2004 arribaron a Moscú siete de los ochos rusos detenidos en Guantánamo (Shamil Jodzháev, Ravil Gumárov, Rasúl Kudáev, Ruslán Odígov, Ravil Mingázov, Ayrat Vajítov, Rustán Akmérov y Timur Ishmurádov), quienes ingresaron en prisión preventiva y efímeramente en un penal de la ciudad de Piatigorsk, en el Cáucaso Norte de Rusia, imputados de cruce ilegal de frontera, servir allí como mercenarios y ser partìcipe de una banda armada. El sueco Mehdi Muhammed Ghezali llegó al país escandinavo el 7 de julio de 2004 y quedó libre de culpa y cargo. Los dos belgas recluidos Mesut Sen, de origen turco, y Moussa Zemmouri, de origen marroquí, llegaron a Bélgica a finales de abril de 2005 y se les acusó de "asociación de criminales", pero quedaron en libertad condicional tras ser interrogados. Además han pasado por Guantánamo once turcos, entre ellos el turco-alemán Murat Kurnaz, así como veintidòs chinos a los que las autoridades chinas han demandado en vano para su internamiento en penales. Cinco de estos chinos terminaron siendo desterrados sin cargos el 5 de mayo de 2006 a Albania.El 1 de agosto de 2004 entregaron a Marruecos a cinco de sus nacionales detenidos en la base (Abdalá Tabark -acusado de ser uno de los guardaespaldas de Ben Laden-, Mohamed Uzar, Reduán Chakuri, Mohamed Mazuz, y Brahim Benchakrún). Meses después quedaron en libertad provisional, pero están a la espera de que se celebre el juicio por la acusación de "pertenencia a una banda criminal", apoyar con fondos a un grupo criminal y falsificación de pasaportes. El juicio contra ellos ha sido aplazado en varias ocasiones.El Gobierno español reconoció el 13 de febrero 2002 que entre los recluidos en Guantánamo podría haber dos españoles (Hamed Abderramán Ahmed, nacido el 22 de septiembre de 1974 en Ceuta, y Reswam A. Abdulsam, quien nació el 10 de noviembre de 1971 también en esta ciudad), si bien este segundo reconoció días después que era marroquí pero que disponía de pasaporte español falso.El 29 de diciembre del 2003 el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón solicitó la extradición de cuatro detenidos en Guantánamo, entre ellos el único español retenido Hamed Abderraman Ahmed, por su presunta vinculación a una célula de Al Qaeda en España. Este llegó a la base de Torrejón el 13 de febrero de 2004 e ingresó con prisión incondicional en la unidad penitenciaria del hospital Gregorio Marañón a instancias de la Fiscalía. El 13 de julio de ese año, Garzón decretó su libertad bajo fianza de 3000 euros al computar su reclusión en Guantánamo como tiempo de prisión preventiva y ese mismo día salió de Alcalá Meco. Un año después, el 5 de octubre de 2005 la Audiencia Nacional lo castigó condenàndolo a seis años de prisión, por ser miembro de la organización terrorista de Al Qaeda, pero sin computársele los dos años que estuvo en Guantánamo tras su arresto en Pakistán poco después de los atentados del 11 de Setiembre .Además de este caso, el 18 julio de 2005 Estados Unidos cedió e extradición a España al marroquí Lahcen Ikassrien, "Chej Hasan", enjuiciado por Garzón por su supuesto vínculo con la célula terrorista de Al Qaeda en España. Cuatro días después, expuso declaraciòn ante el magistrado Fernando Grande-Marlaka, quien cursó una comisión rogatoria a Marruecos para conseguir datos sobre éste y adelantó que sería extraditado a Marruecos si lo solicitaba. Un juez marroquí lo indagó en Madrid el 26 de diciembre de ese año por su vinculación con los atentados criminales de Casablanca de mayo de 2003, en los que perdieron la vida cuarenta y cinco personas, entre ellas cuatro españoles.


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